Viena en 2 días

Y es que me da la vida hacer una escapada por las Europas en un fin de semana! En este caso fue para celebrar nuestro último aniversario en enero, salimos un viernes tarde y volvimos un lunes por la mañana para así tener tanto el sábado como el domingo completo, sin tener que pasar tiempo en el aeropuerto.

Lo decidimos con muy poca antelación y poco estudiado, y aunque eso a veces sale muy bien, otras veces no sale tan perfecto. Aunque viajando todo eso son minuteces y son experiencias. Y lo digo por el alojamiento:

¿Dónde alojarse?

Nos alojamos en unos apartamentos en la zona de Leopolstadt y lo cierto es que hay pocos puntos de interés cercanos, y aunque sí que es cierto que el transporte público allí funciona muy bien, cuando vas para un par de días tienes que estar en el meollo.

Así que sin duda alguna, la zona próxima a la Ópera de Viena es la mejor zona, para que os situéis.

De todos modos, el transporte allí va genial, hay muchas opciones y es bastante barato. El billete sencillo vale 2,40€ pero un vale de 24 hr vale 8€ y el de 48€ vale 14 €, merece la pena para ir a todos los lugares!

¿Qué ver?

Mi primer consejo es hacer un free tour, nosotros lo hicimos con Civitatis como tantas otras veces (aquí) y es el mejor método para adentrarte en la ciudad y conocer un sinfín de lugares y curiosidades, gratis y en español! Pero dejar alguna propinilla anda… ;-) Aprendes cosas como que si vas en enero no puedes no llevar gorro de lana, y si es tan guay como el de nuestra guía mucho mejor!!

La Ópera de Viena: como decía, situada en el centro de la ciudad, es un imponente edificio donde alrededor todo transcurre, y dentro! Pues no olvidemos que Viena es la ciudad de la música. Las entradas cuestan unos 8€ de martes a domingo.

Palacio Hofburg: Es el palacio más antiguo de Viena, lugar de residencia de los Hasburgo, donde vivió Sisí Emperatriz y donde ahora reside el presidente de Austria. El complejo del palacio es muy grande, pues incluye las habitaciones imperiales, una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca, la escuela de equitación de invierno, entre otros.

Palacio Hofburg

Palacio de Schönbrunn: Es un palacio, como el castillo de la princesa, de película y es que de película ha sido la historia de Sisí la Emperatriz, y es que además este palacio era su casa de verano. Está a unos 8 km del centro pero merece la pena ir. Tanto por el monumento arquitectónico que es, por sus jardines interiores o como por su interior, el cual puedes hacer una visita guiada interior.

Palacio de Schönbrunn
Jardines y parte de atrás del Palacio de Schönbrunn

La calle Ringstrasse: Merece la pena recorrer esta calle, donde están la mayoría de edificios emblemáticos de la ciudad, una calle de 5 km, la cual recorre circularmente la zona central de la ciudad. Si hace mucho frío o no apetece caminar puedes subir el tranvía y disfrutar de las vistas.

La Catedral de Sant Esteban: Es la catedral más importante de Viena, donde se realizó la boda y el funeral de Mozart, un personaje emblemático para la ciudad. Se edificó sobre las ruinas de dos iglesias y destaca por su alta torre en forma de aguja desde la que se puede ver su característico tejado de azulejos y unas fantásticas vistas del centro de Viena.

Catedral de Sant Esteban, nevando! ;-)

Monumento de Mozart: Situado en Burggarten, junto al palacio de Hofburg.

Monumento de Mozart

Palacio de Belvedere: De estilo barroco, es donde en este caso veraneaban el Príncipe Eugenio de Saboya y donde nos encontramos con unos jardines preciosos. Se encuentra a media hora andando del centro, pero también se puede ir en transporte público.

Museo de Bellas Artes (Kunsthistorisches Museum Wien): Ubicado en su edificio palaciego festivo en Ringstraße, está coronado por una cúpula octogonal. Es el museo de arte más grande del país y de los más importantes del mundo, con ricas posesiones que comprenden obras de arte de siete milenios, desde el Antiguo Egipto hasta finales del siglo XVIII.

Mercado Naschmarkt: Es un mercadillo con más de 100 puestos, todos con productos, todo de productos locales y étnicos. Está abierto todos los días menos los domingos.

Hundertwasserhaus: Se trata de un edificio de viviendas, donde vive gente normal y corriente, pero si vas a Viena no debería faltar una fotografía o una visita de este singular edificio con arquitectura expresionista.

Prater: es el parque de atracciones más antiguo del mundo, del 1895 y aún conserva alguna de sus atracciones originales. La inmensa noria es su símbolo y de la que podrás disfrutar de las vistas de la ciudad. El parque abre todos los días de la semana de 10-24 hr.

Los heuriger:  sonen tabernas tradicionales austriacas que deben su particular nombre al adjetivo ‘heurig’, que significa en alemán ‘del mismo año’, por el vino joven de la cosecha anual que se vende en ellos, blanco en su mayoría.

¿Qué comer?

Esta es una de las mejores partes de los viajes para nosotros, en este caso el único problema que encontré es recordar los complicados nombres de los platos! Jejeje

Wiener Schnitzel: escalope de ternera empanado, normalmente acompañado de una ensalada tibia de patatas. Es el plato más típico de Viena.

Tafelspitz: carne de buey cocida con verduras, vinos y especias.

Rindsuppe: sopa de carne.

Wienebrød: pan vienés, Buchteln: bollo relleno de mermelada de albaricoque, y café melange: café con leche muyyyy largo de leche:

Sachertorte: tarta de chocolate negro con mermelada de albaricoque (Tarta Sácher). Ojo, que se pronuncia saSHer, con CH no te entenderán. Consejo sabio de la guía :-) y Kapuziner: café vienés, con nata montada:

Apfelstrudel: pastel de manzana, un clásico de la ciudad.

Topfenstrudel: es un dulce típico del antiguo Imperio Austrohúngaro. Es una tarta de queso rellena de queso quark (en dialecto austro-bávaro Topfen) que tiene forma de rollo.  Lo probamos en la taberna que mencioné antes, no dejar de fijaros en la camarera. Muy genuina!

Glühwein: Que es vino caliente con especias en resumen, muy rico y divertido… jejeje, lo probamos en el mercado de Naschmarkt, y no pudimos hacerlo en mejor momento, tras un recorrido por la ciudad nevando y además producto local.

En definitiva, otra ciudad más que tachar de nuestra lista, con mucha historia, cultura, arte y con el añadido que tuvimos la suerte de que nevara sin llegar a ser molesto, sin llegar a congelarnos.

Una escapada de las mejores que hemos hecho, para mí lo más top fue alejarnos de la zona turística y vivir la vida de las tabernas, alejado del centro de la ciudad pero con muy fácil acceso.

¡Si habéis estado o queréis estar me encantará leeros!

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