Qué ver en Bruselas y Brujas

La última escapada que hicimos en enero para nuestro aniversario, como cada año, fue una visita exprés a Bruselas y Brujas. Salimos el viernes a primera hora, tan a primera hora que a las 9 de la mañana ya estábamos entrando por la puerta del hotel donde teníamos reserva de Bruselas.

Dónde alojarse:

Nos alojamos en el Hotel NH Brussels Grand Place Arenberg, es un 4 estrellas pero muy económico.  Las habitaciones eran más que correctas, amplias, limpias, modernas y el desayuno de lujo. Mucha variedad, mucha de verdad, lo malo del desayuno fue qué elegir! O cómo no salir rodando…

Qué ver:

Nada más llegar al hotel fuimos a ver uno de los lugares imprescindibles que visitar, la Grand Place. Y es que como el nombre del hotel indica, estaba muy cerca.

La plaza es inmensa, con una arquitectónica majestuosa muy ornamentada. Entre los edificios de la plaza, más conocida de Bruselas, nos encontramos con el Ayuntamiento y con la casa del Rey de la capital de Bélgica, convertida ahora en un Museo de tapices y pequeños trajes que forman parte del guardarropa del Manneken Pis.

Sí, efectivamente el Manneken Pis es otro de los puntos obligatorios que visitar. Todos lo hemos visto con anterioridad en fotos, sabemos de su existencia y nos podemos creer que es una estatua de peso, grande, claro. Seguramente te habrán podido decir que es diminuta, pero hasta que no lo ves en persona no te lo acabas de creer.

Y es así, bajando una de las calles que derivan de la Grand Place vas a parar a un chaflán lleno de turistas haciendo fotos a la estatuilla, sí, mini-estatuilla. Pero digna de ver y fotografiar.

Bruselas en general no me pareció especialmente preciosa más que la zona céntrica, todo lo que deriva de la plaza, a medida que te alejas me pareció una ciudad dejada y poco cuidada, en mi opinión.

Sin embargo, esta zona céntrica está para recorrerla, para patear y hacer pasos, para ver otras estatuillas escondidas entre las calles, ver pinturas de Tintin por doquier. Y ver lujo, sólo en esta zona pero lujo.

Como por ejemplo, las Galerías Saint Hubert, es una calle repleta de tiendas que desembocan a la Grand Place. En estas galerías nos encontramos con tiendas de marcas de ropa tanto de mujer como caballero, una vez más de lujo, así como tiendas de complementos.

Pero lo que más llama la atención son las tiendas de bombones que nos encontramos, que parecen auténticas joyerías de chocolates. Y es que no puedes ir a Bruselas y no comer chocolate Belga, entrar en estas bombonerías y ser capaz de escoger algunos de los bombones. ¡El único problema es cuál elegir! O cuáles… jejeje

En realidad otra de las cosas que debes probar en Bruselas es la cerveza, a menos que no te guste como es nuestro caso… ¡bichos raros lo sé! Sin embargo no quisimos dejar de visitar la cervecería más conocida de Bruselas. Cómo no, muy cerca de la Grand Place, se llama Delirium Café Bruselas.

Otro de los lugares que no puedes dejar de visitar es el Atomium, que se construyó de manera temporal para la Exposición Universal del 1.985, pero fascinó tanto que se decidió dejarlo y se ha convertido en un símbolo Belga, situado a las afueras, en el barrio de Heizel. Se puede ir en metro, autobús o en tranvía desde el centro.

La estructura emula los nueve átomos de un cristal de hierro (al mismo tiempo que las nueve provincias belgas) pero muy muy muy aumentado por supuesto. Tiene 100 m de altura, cada bola 20 m de diámetro, y se accede por dentro a cada bola mediante unos túneles de 8 m de diámetro, con escaleras mecánicas o normales dependiendo de la pasarela. Es un perfecto mirador de toda la ciudad, en el que además nos encontramos con un restaurante.

En su interior tienes una visita guiada mediante auriculares a través de un app que te explica la construcción del monumento así como curiosidades de Bruselas. También es un museo de pinturas y de diferentes tipos de artes abstractos, los cuales van cambiando por temporadas.

La entrada del Atomium no es muy económica, unos 12 € para adultos, pero en mi opinión si dispones de tiempo merece la pena entrar a visitarlo, si más no, verlo desde el exterior. Aunque esté a las afueras se llega rápidamente con el transporte público de la ciudad.

Ya que visitas la ciudad belga, debes organizarte la escapada de un día o de casi un día a Brujas. Puedes ir en tren en un trayecto de una hora aproximadamente.

Nada más llegar al pueblecito, las calles que te adentran a su interior, ya te dejan ver que no se trata de una extensión de Bruselas. Sin duda alguna, yo lo declaro un auténtico pueblecito con encanto, ¡con todas las letras!

Llena de canales y casitas antiguas, bien conservadas y con mucho color. Necesario para el clima que nos encontramos en pleno enero. Con leves lluvias pero que no entorpecieron nuestra visita, así como tampoco lo hizo el frío. No hay como caminar y caminar para entrar en calor.

Cabe destacar que el pueblecito, a pesar de su encanto genuino, está preparado para el turista y no faltan las tiendas de ropa y complementos de las multinacionales más conocidas. Así como otras tiendas habituales del país, con su carácter eso sí, todo cuidado al máximo y digno de postales.

¿Qué comer?:

Un plato muy típico son las patatas fritas con mejillones, una mezcla peculiar que debes al menos darle una oportunidad y probarlo. No es necesario mezclarlo en tu paladar jejeje, ojo que lo consulté a la camarera. Las patatas fritas son como una guarnición para ir picando, sin más. Tampoco tienen una salsa especial los mejillones, saben más bien a mejillones al natural.

Lo de las patatas fritas en esta ciudad es curioso, pues puedes encontrar por la ciudad un montón de puestecitos de patatas fritas, pero también las ponen en bocadillo! Bocadillo de patatas fritas, ligerito! También encontrarás infinidad de puestecitos callejeros de crêpes y gofres.

La restauración y la ciudad es cara en general, tampoco es fácil encontrar un restaurante auténtico belga que no tenga un precio desorbitado. Hay mucho restaurante de cadena alimentaria habitual, o típicos restaurantes orientales e italianos, pero caro.

Nosotros repetimos en un restaurante de cocina árabe, sobre todo no podían faltar las bebidas calientes para entrar en calor, y es que en enero en Bruselas hace frío, ¡es así!

No faltaban las paradas técnicas para descansar y entrar en calor, siempre con algo muy caliente ;-)

En definitiva, Bruselas y Brujas son ciudades dignas de ser visitadas. ¿De repetir? Es posible, si no fuera porque hay tantos lugares que ver… pero sin duda, y como me pasa siempre, no me arrepiento de haberlas visitado.

Por el contraste que encuentras dentro de la misma ciudad de Bruselas, esa zona cuidada y lujosa contra la zona más dejada y pobre a las afueras. Como el contraste que encuentras a tan solo una hora de trayecto entre Bruselas y Brujas, la ciudad de negocios con el pueblecito de postal.

No dejéis de dejarme vuestra opinión de la ciudad si la habéis visitada, me encantará conocerla ;-)

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